domingo, 26 de mayo de 2019

Las manzanas robadas


Las manzanas robadas


Hace un tiempo, en el barrio de Pijaos en Bogotá, había amigos llamados Valentina, Kevin, Camila, Andrea y Sofía. Valentina era una chica de pelo café tirando a rubio con el brillo del sol, ojos cafés, ropa entre tonos rosas y blancos, piel pálida y estatura promedio, además de una dulce y sensible personalidad; Camila es una chica de pelo negro y liso con puntas tirando entre naranja y pelirrojo, unos ojos avellana que expresan honestidad, una ropa casual, alta y un color de piel no tan blanco; Kevin es un chico de pelo café un poco ondulado, unos ojos "promedio", una cara llena de pecas marrones, un poquito de sobrepeso y una estatura un poco debajo del promedio, aunque sea grosero con sus amigos es bastante confiado y honesto, Andrea es una chica de pelo artificialmente liso más naturalmente color avellana, una piel pálida, estatura casi promedio y personalidad relajada y estable; Sofía es una persona de pelo negro y crespo, ojos marrón oscuro, piel morena y una estatura un poco más baja del promedio, y bastante fácil de enojar. Ellos estaban  jugando en el parque, en el cual, había un día precioso; los pájaros cantaban, el sol estaba en su punto perfecto sintiendo el calor en la espalda y el pasto  era muy verde y suave; hasta que les dio hambre, así que Valentina fue por la comida, la cual se trataba de unas jugosas y brillantes manzanas y chocolate que habían traído, pero… ¡no había nada de comida! Ante esta situación Valentina llamó rápidamente a los demás. Cuando todos fueron a ver se sorprendieron bastante. Sofía preguntó:
- ¡¿Cómo no va a haber nada de comida?! La dejamos justo aquí.
Los demás estaban bastante sorprendidos y un poco tristes. Kevin enojado exclamó:
- ¡Hay que encontrar al culpable, ya que, esto no se puede quedar así!
Los demás asintieron y decidieron buscar por todo el lugar para encontrar al responsable de este robo. En ese momento, Camila con serenidad insistió:
-Estoy de acuerdo, pero… ¿cómo lo encontraremos?
Andrea afirmó:
-Camila tiene razón, ¿qué haremos para encontrar al causante de este problema?
Y después de lo que para ellos fue una eternidad Valentina, finalmente, sugirió algo:
- ¡Tengo una idea! Preguntemos a los vecinos si vieron algo.
En ese instante Sofía interrumpió el discurso de Valentina:
- ¿Y qué tal si en vez de pasar la vergüenza de preguntarle a todos seguimos esas migajas ubicadas en el pasto?
El grupo se sorprendió al ver esas migajas y la mayoría exclamó:
- Esas migajas no estaban ahí antes, ¡estamos seguros!
Andrea dijó:
- Eso no importa por ahora, lo que importa es encontrar al responsable por medio de estas migajas.
Todo el grupo asintió lo dicho por Andrea, por lo cual decidieron seguir las migajas en el pasto verde, las cuales, las guiaron a un pasaje negro y oscuro donde no llegaba la luz del sol, y, lo único que permitía que vieran algo era un farol mediano ubicado en una esquina. Valentina exclamó:
- ¡Salgamos de aquí! Esta muy oscuro y aquí podría haber ladrones.
Kevin afirmó:
- Apoyó a Valentina, no creo que un poco de comida valga nuestras vidas, ¿alguien me apoya?
Ante esas afirmaciones las demás chicas insistieron:
- Pero casi todos contribuimos a comprar esa comida para pasar un buen día, ¡no es justo que alguien se la lleve, hay que hacer algo!
En el fondo todos sabían que era una mala idea, pero igualmente no tenían nada mejor que hacer, por lo que continuaron su camino en ese callejón oscuro.
Siguieron su camino hasta que se encontraron con una puerta entreabierta, donde en su pequeña abertura solo se veía oscuridad, esta despertó la curiosidad de los chicos, pero aún así no era seguro que algo peligroso se encontrase allí y lo sabían, lo cual continuó con una discusión para saber quién abriría la puerta. Todos exclamaron la misma idea:
- ¡Yo no entraré allí! ¿Alguien más se ofrece?
Estos insistían en abrir la puerta, más sin contribuir nada, en ese momento a Sofía se le ocurrió algo:
- Sino me equivocó… Kevin nos debe a todas un favor.
Kevin interrumpió sorprendido y un poco enfadado:
- ¿¡Yo qué!? ¡Yo no les debo nada! ¿De qué hablan-
De repente la memoria le trajo a Kevin el recuerdo de que en el día de Artes todas le ayudaron con algo para él, ya que, a él se le olvidaron los materiales. Kevin se arrepintió de lo dicho y continuó:
- Perdón, perdón, ya me acorde. De todas maneras, ¿eso que tiene que ver?
Todas insistieron:
- ¡Abre la puerta!
Kevin, con la intención de conservar la “dignidad” que tenía, decidió acercarse a la puerta oscura y la abrió lentamente para saber que era o que contenía aquella misteriosa habitación. Kevin, recién abierta en su totalidad la puerta, se apartó rápidamente y se dirigió hacia las chicas.
Una mano apareció repentinamente arrastrando del pie a su amigo, y las chicas desesperadas intentaron apartar a Kevin de esta. Más,sin dar resultado alguno.
Las chicas confundidas, con valor, entraron en aquella aún misteriosa y oscura habitación.
Mientras entraban la puerta a sus espaldas se cerró con fuerza y asegurada con llave. Las chicas asustadas, pero sin más que hacer, continuaron su camino con firmeza, más por dentro no estaban seguras de la decisión tomada.
Encontraron a Kevin atado a una silla y con una persona detrás suyo; está estaba apoyada en su hombro y tenía una capucha negra la cuál cubría la mayor parte de su cabeza, haciendo difícil su identificación. La persona finalmente habló:
- Felicitaciones, ¡han  encontrado mi escondite! Su premio está en la mesa de la esquina.
La mesa estaba siendo iluminada por una pequeña lámpara, ubicada igualmente que la mesa en la esquina, y sobre la mesa estaba el contenedor de las manzanas y el chocolate con esta comida adentro. El extraño@ dijo:
- Vamos, tómenlas. Son todas suyas ahora, sino me equivocó las estaba buscando y yo lo estaba buscando a él. ¡Es el trato perfecto!
Sofía se dirigió a paso lento y notablemente inseguro a la mesa y al acercar su mano al contenedor de comida soltó un susurro:
- No.
Y rápidamente se dirigió al encapuchado y lo empujó fuertemente contra la pared. Sofía exclamó:
- ¡Rápido, libérenlo! Yo me encargaré de este desgraciado.
Las demás hicieron caso a la orden y desataron a Kevin mientras ella distraía al desconocido, el cuál se quedo acorralado por todos en el rincón. Camila dijo:
- Veamos quién eres.
Le quitó la capucha y vio que era una persona familiar; recordaron que un día, esta los culpó de haber golpeado a su amiga, cuando ellos ni sabían de que hablaba. También se acordaron de que él era su única amiga, ya que todos lo odiaban y lo apartaban de los demás, ella no, y lastimosamente se quedó en estado sumamente crítico en el hospital; el compañero respondió:
- Ustedes me arrebataron lo que más quería, sobre todo él, y pagará por ello.
Los amigos le exclamaron:
- ¡Entiende que no fuimos nosotros! Ni sabíamos de el incidente en su momento.
Lo dijeron con tanta honestidad que el ladrón se convenció y le brotaron lagrimas por los ojos mientras exclamaban:
- ¡LO SIENTO! Pensé que ustedes eran los culpables, ¡no sabía!
Los demás se apiadaron de él y lo perdonaron, desde ese día se unió a ellos y son felices como amigos en paz.



FIN


Mi cuento tiene 38 oraciones compuestas.




Funciones del lenguaje

Función conativa:

¿Eso que tiene que ver?
¡Rápido, libérenlo!

Función referencial:

Hasta que les dio hambre.
Valentina fue por la comida.


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